
Tonalá, Jalisco.- El secretario General de Gobierno, Fernando Guzmán Pérez-Peláez, además de la donación personal de siete sillas de ruedas, llevó un mensaje de esperanza, amor y calor humano a los enfermos e infectados por el virus de inmunodeficiencia, al conmemorarse ayer el Día Internacional del Sida; la presencia del funcionario y su esposa alentó a los 136 aquejados por este mal. "Ferguz" compartió con los enfermos un servicio religioso.El aspirante a la candidatura por su partido al Gobierno de Jalisco recorrió las instalaciones de PAIPID (Proyecto de Atención Integral a la Persona Inmunodeprimida) ubicadas en la colonia Cruz de Las Huertas, en Tonalá, donde conversó con los infectados en etapa terminal, les dio ánimos y les llevó una luz de consuelo en su lecho de muerte.Fernando Guzmán hizo lo propio con niños que sufren este mal, cuyo edificio, atenciones y cuidados se ubica frente al que ocupan los mayores.El funcionario y sus acompañantes se enternecieron frente a un pequeño de escaso año y tres meses infectado de sida, quien hace esfuerzos por dar sus primeros pasos, cosa que a juicio de la directora del centro, Bertha López Chávez, confía "con la ayuda de Dios, que pueda darlos pronto".El niño es objeto de cuidados extremos, ya que después de su nacimiento se le pronosticó la muerte en un par de horas. Su madre murió poco después de dar a luz, de ahí que su padre, con el funesto vaticinio a cuestas, se llevó al recién nacido a su casa y terminó colocando el cuerpecito sobre su cuerpo, "con la sana intención de enterarse de su muerte de inmediato".Lo sorprendente es que pasó la primera noche, vino la segunda y siguieron otras tantas noches y el sentenciado a una muerte segura, sigue aferrado a seguir viviendo después de un año y tres meses. Dos meses después de dormir en el lecho de su padre, el pequeñito duerme en una pequeña cama, donde se le atiende las 24 horas.