
La mayor concentración se registró en la Plaza de Bolívar, en pleno centro de Bogotá, en donde al menos se reunieron 10.000 personas, entre estudiantes, padres de familia y alumnos de otras entidades de carreras técnicas.
Unos 600.000 estudiantes de 31 ciudades que se declararon desde hace semanas en "anormalidad académica" volvieron a marcharon ayer y reiteraron su petición al Gobierno para que retire el proyecto de reforma a la educación superior, al que consideran sumamente lesivo para los educandos.
Así lo aseguró a Efe Sergio Fernández, uno de los líderes de las marchas, quien reiteró que "la única forma de volver a dialogar con el Gobierno, es que retire el proyecto" que actualmente se discute en el Congreso.
Lamentaron que la ministra de Educación, María Fernanda Campo, y otros altos cargos del Gobierno, "cancelaron su asistencia a un debate organizado" por una universidad privada alegando "falta de garantías".
"Nos quedamos esperándolos. Estaba todo organizado para el debate y estaban garantizadas todas las medidas de seguridad", señaló Fernández, estudiante de la Universidad Nacional, la más grande del país.
Uno de los puntos que más rechazo ha generado en el proyecto de reforma de la educación es el que plantea que las universidades tendrán autonomía académica y financiera, instándolos a buscar o generar recursos propios.
"No vamos a permitir que la universidad pública se pierda. Preferimos perder un semestre o los que sean, antes que perder ese derecho, remarcó Fernández, en alusión a que rectores de varias universidades han dicho que si los alumnos no regresan a clase, procederán a cancelarles el semestre.
Por su lado, el presidente Juan Manuel Santos señaló que no entiende las protestas de algunos estudiantes frente a la reforma a la educación, cuyo objetivo primordial es mejorar su calidad.
Afirmó que el tema de la educación de calidad es una obsesión para el Gobierno y añadió que su administración se centrará en el mejoramiento del sector para dar un salto hacia la competitividad.
Las marchas en Bogotá y en general las de otras ciudades como Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Manizales y Armenia, fueron acompañadas por la Policía.
En un primer barrido, las autoridades no reportaron desórdenes.
Hubo además manifestaciones artísticas, académicas y recreativas con las que se expresaron los argumentos de los manifestantes.
Desde el pasado 11 de octubre, al menos un millón ochocientos mil estudiantes de 37 centros de educación superior públicos y al menos diecisiete privados de todo el país entraron en paro.
La Organización Colombiana de Estudiantes (OCE) y la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU consideran que el proyecto atenta contra la financiación de las instituciones, afecta su autonomía, pone en riesgo la calidad de la enseñanza y "reduce la educación a una mercancía".
Así lo aseguró a Efe Sergio Fernández, uno de los líderes de las marchas, quien reiteró que "la única forma de volver a dialogar con el Gobierno, es que retire el proyecto" que actualmente se discute en el Congreso.
Lamentaron que la ministra de Educación, María Fernanda Campo, y otros altos cargos del Gobierno, "cancelaron su asistencia a un debate organizado" por una universidad privada alegando "falta de garantías".
"Nos quedamos esperándolos. Estaba todo organizado para el debate y estaban garantizadas todas las medidas de seguridad", señaló Fernández, estudiante de la Universidad Nacional, la más grande del país.
Uno de los puntos que más rechazo ha generado en el proyecto de reforma de la educación es el que plantea que las universidades tendrán autonomía académica y financiera, instándolos a buscar o generar recursos propios.
"No vamos a permitir que la universidad pública se pierda. Preferimos perder un semestre o los que sean, antes que perder ese derecho, remarcó Fernández, en alusión a que rectores de varias universidades han dicho que si los alumnos no regresan a clase, procederán a cancelarles el semestre.
Por su lado, el presidente Juan Manuel Santos señaló que no entiende las protestas de algunos estudiantes frente a la reforma a la educación, cuyo objetivo primordial es mejorar su calidad.
Afirmó que el tema de la educación de calidad es una obsesión para el Gobierno y añadió que su administración se centrará en el mejoramiento del sector para dar un salto hacia la competitividad.
Las marchas en Bogotá y en general las de otras ciudades como Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Manizales y Armenia, fueron acompañadas por la Policía.
En un primer barrido, las autoridades no reportaron desórdenes.
Hubo además manifestaciones artísticas, académicas y recreativas con las que se expresaron los argumentos de los manifestantes.
Desde el pasado 11 de octubre, al menos un millón ochocientos mil estudiantes de 37 centros de educación superior públicos y al menos diecisiete privados de todo el país entraron en paro.
La Organización Colombiana de Estudiantes (OCE) y la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU consideran que el proyecto atenta contra la financiación de las instituciones, afecta su autonomía, pone en riesgo la calidad de la enseñanza y "reduce la educación a una mercancía".
¡Muy bien Nayeli!
ResponderEliminarTenemos que estar informados, para saber qué es lo que más nos conviene en México.